Mi inquietud para conocer el rebirthing surgió justo en el mismo momento que me hablaron de él por primera vez. Fue cuando me estaba preparando para el nacimiento de mi primer hijo, pero no fue hasta que ya había tenido mi segunda hija que no tuve mi primera experiencia. La recuerdo y describo como una experiencia impactante, dura y reveladora del poder que podía tener la respiración circular. No puedo decir que reviviera con claridad mi nacimiento pero las sensaciones estaban allí y empezaban a florecer.

2 años después, dentro de la formación de doula que he empezado, compartimos un fin de semana entero para conocer esta técnica o, mejor dicho, para hablar y experimentar con profundidad la vivencia del bebé en los partos, en sus nacimientos. Proclamar que ellos/as están allí y sienten es inevitable después de revivir sensaciones de nuestra propia experiencia. Estar abierto a conocer y revivir ha sido imprescindible. También imprescindible para entender, comprender y perdonar. La experiencia compartida con un grupo de mujeres maravillosas y una renacedora como Ángeles inmejorable.

Mi experiencia hasta al momento me ha permitido reconocer a mi niña bebé que grita pero nadie le escucha, pero también la niña bebé que ha crecido con unos mensajes completamente integrados aunque no necesariamente sanadores o empoderadores. Los he descubierto y los he sanado, me he reconciliado con mi yo y con mi ser. Y la gente de mí alrededor lo está notando. Ya lo creo que lo está notando.

Muchas gracias por tal experiencia: poderosa y reveladora

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