Impresionante la energía casi desbordada el mismo lunes cuando mi mejor amiga me preguntó qué tal me fue en el seminario. Hablando con esta diosa en la tierra que tengo tan cerca de mí (aunque no tan cerca en el plano físico), desmenucé lo que yo soy y ella me acogió de tal manera que mis ‘pedacitos’ no quedaran perdidos, fue una verdadera revelación sentir el nexo entre nosotras, intenso y GENUINO. Gracias Ángeles (también a Verónica Gulluscio y a Susana), y a todas vosotras, cada vez comprendo más como soy, qué he venido a hacer y para qué (por qué y para qué estoy aquí; D).

Ahora mismo con todo lo que se está removiendo aún prefiero mascarlo antes de seguir drenándolo, de modo que aquí me despido haciéndoos llegar mi eterno agradecimiento a todas y cada una de vosotras. Gracias por ser y estar.

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Rocío Torres