Este seminario ha sido para mí un Re.encuentro como nunca. Reencontrar cosas que tenía guardadas en una cajita de madera, con olor a pino y a romero (como en mi vida anterior), sin ni siquiera saberlo. Han sido emociones cosidas con una puntada de aguja única, en esta urdimbre que es mi vida. Ha sido y es, un aprendizaje de mí, de saber entender cosas de mis 24 años pasados que no sabía ver y que ahora, puedo mirar con valentía y empezar a comprender.

Sé que todo eso que todavía no distingo y que aparece con calma pero fuerte en mí, tras este fin de semana tan mágico, va a cambiar mi vida y mi manera de estar en este mundo. Porque ya lo hace (y ocurrió justo en el momento en que entré en ese proceso del que me llevaste de la mano para dejarme en la puerta) y me ayudará a vivir mejor.

Mi nacimiento en esta vida actual no ha sido fácil. Ha sido doloroso… mucho. Y he podido y puedo (dios, esta afirmación es importante) llorarlo; llorar ése dolor que hasta ahora no había reconocido y que por desgracia no podré cambiar (aunque si encajar) y que me ayuda a conocer la herida más dolorosa que tengo. Eso, aunque ha sido mi trabajo y mi esfuerzo, y sobre todo mi valentía, te lo debo a ti. Por eso siempre vas a estar en mi alma, compañera de luz.

Este fin de semana me ha hecho conocer más mi sombra, de ese bosque oscuro, mágico y salvaje que habita en mí. Y eso ha supuesto nervios, resistencia y mucho miedo al principio. Pero luego me entregué y acepté el amor y el respeto que dabas. Que das. Nada es lo mismo ahora, nunca he sido tan feliz como lo fui el segundo después de abrir los ojos y VERME. Y así puedo ahora sentirme, vivirme, como un RENACER.

Ha supuesto comprensión de la importancia de mirar y respetar mi vida anterior a mi gestación. Y sobre todo me ha supuesto paz y amor; Amor hacia mí. Amor hacia el SER tan maravilloso que soy. Amor hacia la vida.

GRACIAS,

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Rosa Bellido “Taller Recibiendo la vida”